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Adalberto Alvarez y su Son, Starfish, Miami Beach, Florida
March 31, 2001 / 31 De marzo de 2001
 

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The beauty and power of music can be uplifting at moments when we feel we are at our worst.  The reality of this truism came home to me during the March 31st concert of Adalberto Alvarez y Su Son.  Starfish Nightclub in Miami Beach proved to be well suited to the ambience of this well-loved composer and his rejuvenating band.

These days I am a jaded regular at Afro-Cuban concerts in Miami Beach, so I wasn't surprised by the 12:30 a.m. start.  While waiting, I noted with interest the arrangement of the percussion, with congas on stands at the left rear of the stage, timbales at center rear, and bongo at the center of the stage.  The absence of the drum kit signaled this was no timba band, though the timbales player did have a bass drum set up at one side.


At that point the band members, made obvious by the drama of their long black coats and their patent inability to listen to the DJed music without playing along with a few of the trumpet licks, made their way onto Starfish's miniscule stage.  I'd already heard rumors about the departure of Adalberto's long time lead vocalist Aramis Galindo (see CD Review), but the fresh-faced youthfulness of the musicians who took his place on the stage led me to believe that Alvarez had changed more than a singer or two.  It turns out that except for Adalberto's daughter on piano almost all the band members are new.

But I wasn't thinking about their youth or possible inexperience once the band launched into a rendition of "Somos el son de Cuba," immediately engaging the senses of the waiting audience.  The crowd, which was more mature than many I have seen at such concerts, responded by dancing and waving their arms in the air in time to the music.  Fronted by new singers Donaldo Flores Díaz and José de Jesus Pelayo, they performed "Una mulata en la Habana," one of the songs from Adalberto's recent album Jugando con Candela.
La belleza y el poder de la música pueden ser edificantes en momentos cuando sentimos que estamos en lo peor. La realidad de esta verdad me pegó a mí durante el concierto el 31 de marzo de Adalberto Alvarez y su Son. La salsoteca Starfish en Miami Beach demostró ser adecuado para el ambiente de este compositor muy querido y su banda rejuvenecedor.

Estos días asisto regularmente a los conciertos de música afro-cubana en Miami Beach, por lo que no estaba sorprendida por el comienzo a las 12:30 a.m. Mientras esperaba, noté con interés el arreglo de la percusión, con congas en soportes en la parte trasera izquierda del escenario, timbales en la parte trasera del centro y el bongó en el centro del escenario. La ausencia de la batería indica que no se trataba de una banda de timba, aunque el que tocaba timbales tenía un bombo a un lado.

En ese momento los miembros de la banda, hechos evidentes por el drama de sus abrigos negros largos y su patente incapacidad de escuchar la música del DJ sin tocar junto con algunos temas la parte del trompeta, se subieron a la tarima pequeña de Starfish. Ya había escuchado rumores sobre la salida del vocalista de mucho tiempo de Adalberto, Aramis Galindo (Ver reseña de CD), pero por la juventud de rostro fresco que ocupó su lugar en el escenario me parece que Alvarez había cambiado más que un cantante o dos. Resulta que a excepción de la hija de Adalberto en piano, casi todos los miembros de la banda son nuevos.

Pero no estaba pensando sobre su juventud o posible inexperiencia una vez que la banda se lanzó a una interpretación de "Somos el son de Cuba"  inmediatamente agarrando los sentidos del público esperanzado. La multitud, que era más madura que muchos que he visto en estos conciertos, respondió bailando y agitando sus brazos en el aire a tiempo con la música. Con los nuevos cantantes Donaldo Flores Díaz y José de Jesus Pelayo, interpretaron "Una mulata en la Habana", una de las canciones del álbum reciente de Adalberto, Jugando con Candela.
ADALBERTO ALVAREZ Y SU SON, Starfish, Miami Beach, March 31, 2001 / 31 De marzo de 2001
I was amused when after this, Adalberto asked, "What do you want to hear now?" and a woman in the audience replied "Guantanamera."  I was even more amused when he turned, gave the nod, and the band played "Guantanamera!"  But this was "Guantanamera" as I had never heard it played, with verve and panache.  The solo by the trumpet player from Santiago de Cuba really stood out.  Later, Alvarez' daughter Dogeris acquitted herself well during her piano solo on "Caminando la vi," fleshing out the melodic lines with lots of block chords.


Throughout the two sets Adalberto Alvarez y Su Son skillfully performed a variety of songs from their repertoire, consistently providing quality dance music that moved the body.  Whether it was slower paced traditional son or its more upbeat modern cousin, the rhythm section laid down an effortless foundation, while the rich sound created by the two trumpets and trombones resonated through the club. Working their way through popular favorites such as "Dale como es" and "A bailar el toca toca," the band drew its listeners towards the powerful finale.

Yo estaba sorprendida cuando después de esto, Adalberto preguntó, "¿Qué quieren escuchar ahora?" y una mujer en la audiencia respondió "Guantanamera". Yo era aún más sorprendida cuando cumplió, dió el visto bueno y la banda tocó "Guantanamera"! Pero esto fue una versión de  "Guantanamera" como nunca había escuchado, tocado con brío y suavezura. El sólo del trompetista de Santiago de Cuba se destacó realmente. Más tarde, la hija de Alvarez, Dogeris, absolvió a sí misma en su solo de piano en "Caminando la vi", llenando las líneas melódicas con una gran cantidad de acordes de bloque.

A lo largo de las dos tandas, Adalberto Alvarez y su Son realizaron hábilmente una variedad de canciones de su repertorio, constantemente ofreciendo música de baile de calidad que trasladó el cuerpo. Si fue el ritmo más lento del Son tradicional o su primo rítmico más moderna, la sección rítmica estableció una fundación sin esfuerzo, mientras que el sonido creado por los dos trompetas y trombones resonó a través del club. Trabajando a través de favoritos populares como "Dale como es" y "A bailar el toca toca", la banda atrajo a sus oyentes hacia el poderoso final.
ADALBERTO ALVAREZ Y SU SON, Starfish, Miami Beach, March 31, 2001 / 31 De marzo de 2001
On the stage, Adalberto Alvarez himself was an unassuming figure.  He guided the members of his band with economical hand motions and the occasional nod, a miniature giant in a simple black suit.  In the final song of the second set, however, the strength and depth Alvarez brings to the group was made obvious as he "rapped" to the audience for several moments.  With appeals to the pantheon of Cuban "santos", Flores Díaz inspired the crowd, and the moving nature of the song reminded us of Alvarez' position as a babalawo. Unwilling to release them afterwards, the audience chanted for an encore, and was rewarded by a lively "Jugando con candela."


Even exhausted and worn by the trials of the previous three days of non-stop activity (a result of my visit to South Florida), I was struck by the power and beauty of the music created that evening by Adalberto Alvarez y Su Son.  I could not help but feel uplifted and refreshed by the experience!

Photos by César Díaz
(Photos taken at SOB's, New York, on April 2, 2001)
En el escenario, Adalberto Alvarez fue una figura sin pretensiones. Dirigió a los miembros de su banda con movimientos de la mano económicos y el cabeceo ocasional, una miniatura gigante en un simple traje negro. En la canción final de la segunda tanda, sin embargo, la fuerza y profundidad Alvarez trae al grupo se hizo obvio cuando él dejó de cantar y habló en rap a la audiencia por varios momentos. Con apelaciones al Panteón de los santos cubanos, Flores Díaz inspiró a la multitud, y lo emotivo de la canción nos recordó de la posición de Alvarez como un babalawo. El público no estaba dispuesto a liberarlos después y coreaba para una repetición y fue recompensado por una animada "Jugando con candela".

Aún siendo agotado por los ensayos de los anteriores tres días de ininterrumpida actividad (como resultado de mi visita al sur de la Florida), me impresionó el poder y la belleza de la música creada esa noche por Adalberto Alvarez y su Son. No pude evitar sentirme levantada y disfruté la experiencia enormemente!

Fotos con César Díaz
(Fotos tomadas en SOB, Nueva York, el 02 de abril de 2001)
ADALBERTO ALVAREZ Y SU SON, Starfish, Miami Beach, March 31, 2001 / 31 De marzo de 2001

Read an exclusive SalsaPower Interview with
Adalberto Alvarez here.

Lea una entrevista exclusiva de SalsaPower
con Adalberto Álvarez aquí.

 

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