La Orquesta
Aragón en el Teatro Teresa Carreño en Caracas, Venezuela!
Una noche mágica
Por Gustavo Farias
Viernes, 20 de Abril, 2002
a las 2 p.m. es la hora en la que empiezo a
trabajar este día, pero mi mente está en otra parte,
imaginando, soñando
con lo que está por ocurrirme seis horas
más adelante. Es el día del primer concierto del
4° Festival de Jazz Waterbrothers
y se espera por un éxito
en la convocatoria de público y por un concierto de
gran calidad debido a los invitados a participar.
Son las 6 de la tarde y estoy finalizando los últimos
detalles para irme al concierto, estoy nervioso,
ansioso, no dejo de pensar en lo que está por ocurrirme,
de sólo imaginarme que voy a bailar donde han
bailando tantos grandes, en el teatro mas importante
de Venezuela, los nervios no dejan de atacarme
y deseo de corazón no paralizarme en pleno escenario.
Llegamos al teatro mi compañera de baile y yo
y ya empieza el sufrimiento, pues no encontramos al
director del grupo con el cual vamos a
bailar y nadie sabe darnos razón de él.
Pasa mas de media hora y hacemos varias llamadas telefónicas
sin obtener respuestas. Después de casi 45 minutos de
espera, por fin nos encontramos. Está de más decir que
me volvió el alma al cuerpo.
En los camerinos nos enteramos
que Eliades Ochoa no se va a presentar porque
no pudo venir a Caracas por estar enfermo, su lugar será
ocupado por la cantante venezolana, Biela Da Costa,
excelente interprete de Jazz.
En los camerinos todo es
alegría y los músicos de Guajeo (un grupo venezolano)
se gastan bromas entre si.
A
los pocos minutos de estar allí, pasan a nuestro lado
todos los integrantes de la Orquesta Aragón. Se
ven agotados, han estado casi toda la tarde ensayando
y haciendo pruebas de sonido, no nos atrevemos a molestarlos,
ni siquiera para tomarnos unas fotos con ellos, su camerino
está muy lejos de donde estamos nosotros y eso me desanima
un poco. Tenía la esperanza de poder compartir con ellos.
Exactamente a las 8 de la noche, llaman a Biela
Da Costa
al escenario. La vemos pasar a nuestro lado y otra vez
me sorprenden sin la cámara fotográfica a la mano, me
lamento después que Biela esta cantando. Se puede escuchar
desde los camerinos parte de su presentación pero nadie
le presta mucha atención, siento que todos están tan
nerviosos como yo y eso no me tranquiliza. ¿Qué debo
hacer para tranquilizarme?
Ha pasado un poco más de una hora y nos hacen
el llamado para subir al escenario y todos
corremos a prepararnos, mi compañera de
baile estaba en el baño mientras nos
hicieron el llamado y no sabe nada, se tarda toda la
vida y tengo que apurarla, todos suben al escenario y
nos quedamos abajo, los nervios me están matando. En el
escenario todo es movimiento, se conectan los micrófonos,
se ultiman los detalles, yo reviso el espacio
donde vamos a bailar y me parece pequeño. Mi compañera
de baile vuelve a bajar a los camerinos, debe cambiarse
los zapatos porque el piso es demasiado duro y
estos no deslizan bien. Se vuelve a tardar muchisimo y
a estas alturas estoy comiéndome las uñas. Por fin llega
y se coloca en su sitio.
Todos a sus puestos y la tensión se siente en
el ambiente, se
abre el telón y Alfredo Naranjo (director de
Guajeo), hace una introducción que le eriza la piel al
mas pintado, el vibráfono de Alfredo suena las primeras
notas y la gente se para de sus asientos, está tocando
música venezolana y el público no le es indiferente,
dura unos 3 minutos y al terminar los tiene a todos en
la palma de la mano. Empieza la rumba.
La primera de 6 canciones
de las que consta el concierto de Guajeo y no
tengo cabeza para recordar el nombre de la canción, los
nervios continúan pero ya me siento mas calmado, empiezo
a calentar, no muy fuerte para no agotarme. Continua
el concierto y el público simplemente delira, llega el
turno de la 5° canción, el clásico de Joe Cuba
"Mujer Divina" y ya estoy listo. El
público de pie le brinda un gran aplauso a Guajeo
la versión y "Mujer Divina" y Alfredo
anuncia la última canción, "Sacúdete".
Se acerca mi turno.
A estas alturas el público
está eufórico. Comienza la
canción y Edgar "Dolor", (cantante de
Guajeo), está aupando
a la gente para que se anime a bailar y lo hacen,
con las limitaciones que conlleva estar en un teatro
pero lo intentan con mucho entusiasmo. A la mitad
de la canción, Alfredo
sale corriendo a buscar a mi compañera
de baile que se encuentra a un lado del escenario
y Edgar me busca a mi que estoy en lado opuesto
y llegamos al centro del escenario y empezamos a
bailar, no quiero ver al público pero lo hago y siento
la energía, la euforia y la alegría del público y
en ese momento entiendo lo que sienten los artistas cuando
su trabajo es reconocido con el aplauso. Fueron sólo
3 minutos pero han sido los mejores de mi vida, la satisfacción
no puede describirse, es simplemente increíble.
Mi compañera y yo nos retiramos antes de terminar
la canción. ¡Ella perdió un zapato pero nadie parece
notarlo! Se termina la presentación de Guajeo
y salimos a recibir
los aplausos, piden otra canción pero no se puede complacer,
el tiempo está contado.
Apenas comenzamos a retirarnos
del escenario, la orquesta Aragón ya estaba preparándose
para empezar y no teníamos 5 minutos en el camerino cuando
ya estaban tocando. Me perdí las 2 primeras canciones,
casi todos los integrantes de Guajeo fuimos a
ver el espectáculo de
La Aragón desde los asientos del público, allí
nos dimos cuenta
que no fue tanta gente como creíamos, el teatro
estaba a mitad de capacidad, es una lástima pero entiendo
el porqué: las entradas estaban muy costosas, entre
80 y 100$.
La Orquesta Aragón
demostró porqué es una de las instituciones
más antiguas de Cuba, el concierto cumplió
y superó todas las expectativas de las personas allí
reunidas, tocaron todas las canciones que el público
esperaba, el sonido estuvo maravilloso, los cantantes
como nunca, mostraron una excelente coreografía.
Fueron casi 2 horas de nostalgia y remembranzas.
Es la tercera vez que veo a esta orquesta y
no me aburre. Cerraron el concierto con sus piezas emblemáticas,
"Bodeguero" y "Nosotros",
después de esto nadie
quería irse, hubo muchas muestras de cariño y de repente
aparecieron muchas cámaras fotográficas.
Aproveché a tomar fotos pero sólo salió una
buena. Esta fue mi experiencia y me alegra
mucho poder compartirla con ustedes.
¡Saludos!
Gustavo
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